Escultura


Es un vicio, pero me cabrea que digan que soy el escultor Ibarrola e ignoren mi condición de pintor. En realidad yo me considero un artista interdisciplinar, ni estrictamente pintor, ni exclusivamente escultor, ni por supuesto arquitecto del paisaje, como algunos afirman.

Soy de los artistas que me he hecho profesionalmente no directamente ante los lienzos, sino más bien con masas de barro o piedras. La primera escultura que hice,

a mis quince años, fue con un canto rodado que pesaría unos cincuenta kilos. Me llevé ese canto al caserío y cuando vinieron por primera vez a ver mi obra los responsables de la sala Estudio de Bilbao me preguntaron cómo la había hecho. Les contesté que me había gustado esa piedra que estaba en el río, la había traído y hecho un agujero, le había metido un eje y puesto en la pared. Y ellos decían: «esto es un Brancusi». Yo no tenía formación para saber lo que era un Brancusi. Para mí era algo que simplemente encajaba dentro de mi sensibilidad.